El Gobierno del Estado de Nuevo León
a través de la Corporación para el Desarrollo de la
Zona Fronteriza de Nuevo León (CODEFRONT),
el Consejo de Desarrollo Social y el
Comité Regional Norte de la Comisión Mexicana
de Cooperación con la UNESCO, A.C.
invita a Usted al

"Simposio Internacional sobre
La Vulnerabilidad de los Migrantes Internacionales"

Introducción.
Se ha convertido en un lugar común decir que el fenómeno de la migración internacional está conectado con todos los factores del desarrollo económico, social y cultural de una nación. En el caso de la migración laboral de México a Estados Unidos, los números y su tendencia creciente, hacen de la anterior afirmación un compromiso de búsqueda de esas conexiones como algo concomitante al objetivo de un evento que trate de hacer relevante el tratamiento de un desarrollo cultural como el de la vulnerabilidad del migrante con el tema de la migración internacional.

No es casual que la ONU haya declarado el 2006 como el año de la migración internacional. La cifra de seres humanos que actualmente personifican este fenómeno de movilización a través de las fronteras internacionales del mundo, se acerca ya a los 200 millones, según la Oficina de Población de la ONU. El flujo migratorio de México a Estados Unidos contribuye a esa cifra con cerca de un 10 por ciento, entre migrantes autorizados y no autorizados o indocumentados.

Es fácil tener una idea de la importancia que tiene la migración para todos los mexicanos si pensamos en los 20 mil millones de dólares que enviaron a México esos migrantes en remesas e imaginamos lo que pasaría con la paz social en el país si de pronto se suspendieran esos 20 mil millones de dólares que están llegando a las regiones más pobres del país. Si bien esa migración al país del norte es un fenómeno que se inició de manera masiva desde fines del siglo XIX, según lo reveló el Dr. Manuel Gamio, pionero de la investigación sobre la migración laboral de México a Estados Unidos, las características estructurales básicas del fenómeno migratorio no han cambiado. La asimetría de poder entre las dos naciones que ha caracterizado históricamente a sus relaciones bilaterales desde la definición de su frontera común, encontró una representación microdimensional en la asimetría de poder entre el patrón estadounidense y el trabajador migratorio mexicano en Estados Unidos que fue y sigue siendo contratado bajo un esquema de diferencial de poder que se expresa en un “o lo tomas o lo dejas” cuya disyuntiva esta asociada a su eventual expulsión del país. Han cambiado los matices pero no la distancia con la que se definen las relaciones de trabajo y las condiciones de vulnerabilidad desde las cuales el migrante tiene que aceptar esa disyuntiva laboral.

Ciertamente el perfil de los migrantes ha cambiado. Ya no son aquellos campesinos analfabetas que “murieron a mitad del río” como fueron vistos por el novelista Luis Spota con referencia los braceros o migrantes temporales de hace más de medio siglo. Tampoco son sólo hombres los que emigran. Las mujeres están aumentando su participación en los flujos migratorios para acudir a la demanda de su fuerza de trabajo en Estados Unidos, en las ciudades y en las tareas de servicios. Sigue sin ser reconocido el papel de la “Mexican nanies” en la substitución que hacen las migrantes de las amas de casa estadunidenses, que les permite a éstas acceder entonces al mercado de trabajo en los puestos que corresponden a su alto nivel de educación, puestos e ingresos a los que no podrían acceder en la ausencia de la inmigrante mexicana.

El perfil de los migrantes de ahora se deriva de los cambios que han sufrido tanto la demanda de su fuerza de trabajo desde Estados Unidos, como las de su oferta desde México. Estos cambios han revelado una amplia diversificación de ambas. La interacción entre esos factores (oferta y demanda) es lo que conforma el mercado laboral de facto que ha hecho del fenómeno migratorio entre los dos países un fenómeno bilateral, en el que sus causas y sus consecuencias se encuentran ubicadas en ambos lados de la frontera. Esta característica de causalidad que se refiere a la naturaleza del fenómeno migratorio, hace imposible que una solución que pretenda resolver los problemas que se derivan de él, sea unilateral, como lo han sido las propuestas de política migratoria que se discuten actualmente en Washington.